La secuencia sísmica de Alborán en 2016

El 25 de enero de 2016 se inició una prolongada serie sísmica en el Mar de Alborán, que para algunos empieza a parecer interminable y excepcional sobre todo a raíz de la réplica de 4,6º (mb) registrada a las 03:52 de hoy 22 de febrero, casi un mes después del primer temblor. El primero y más potente terremoto del 25 de enero tuvo lugar también de madrugada, a las 04:22 horas, con una magnitud moderada a fuerte de 6,3º Mw y con epicentro en las coordenadas  35,6004º N 3,8056º W, a 40 km al NNE de Alhucemas. El temblor tuvo su hipocentro a 12 km de profundidad en una zona de interplaca entre las plataformas continentales Africana y Eurasiática, en una falla que parece sinestral mixta a la vista del tensor momento sísmico calculado por el Instituto Geográfico Nacional (IGN). El seísmo fue sentido sobre todo en Melilla con intensidad VI en la escala EMS-98, pero en general ha sido ampliamente sentido en casi toda Andalucía, a excepción de Huelva, y en partes de Ciudad Real, Murcia y Badajoz. Poco más de una hora después, a las 05:54, se produjo una importante réplica de 5,2º Mw e intensidad III, y otro más de 5,1º Mw a las 06:10, con intensidad III-IV.

Desde entonces y hasta las 17:56 del día 22 de febrero siguiente se han registrado 1.423 terremotos en el área de Alborán Sur, otros 20 en Alborán Norte y 6 en Alborán Oeste, lo que justifica en parte la alarma social que esta secuencia sísmica está despertando entre la población que reside en el área macrosísmica. Sin embargo, asusta más el número de réplicas que la intensidad de las mismas. En términos numéricos, de estos 1.423 terremotos solo 4 han tenido magnitudes por encima de los 5º, el último de ellos el 22 de febrero al que hemos hecho referencia. El que haya ocurrido casi un mes después del primer gran temblor, cuando ya nadie lo esperaba, no ha contribuido precisamente a tranquilizar los ánimos. De los 1.419 restantes, 8 terremotos han tenido una magnitud entre 4º y 5º y el resto ha estado por debajo de 4º. En cuanto a su intensidad, solo 45 han sido sentidos por las personas: 1 con intensidad VI, 1 con intensidad IV, 1 con intensidad III-IV, 12 con intensidad III y el resto por debajo de ese valor. En todos los casos el epicentro se ha registrado en el área de Alborán Sur, en una franja situada entre los 35,4º N y los 36º N, y los 2,21º W y los 3,97º W.

Tensor momento sísmico
Tensor momento sísmico y distribución de las primeras réplicas del terremoto de 6,3º del 25 de enero de 2016

Sin embargo, la situación que estamos viviendo no es excepcional, sino más bien producto de nuestra falta de memoria. Algo similar ocurrió en 1804 tras el terremoto registrado el 13 de enero a las 17:53 en un área epicentral que los geofísicos José Manuel Martínez Solares y Julio Mezcua sitúan también en el Mar de Alborán, aunque en unas coordenadas situadas en Alborán Norte, frente a las costas de Motril. El área macrosísmica descrita por Sánchez Navarro-Neumann y José Galbis abarca toda Andalucía, especialmente Málaga, las Alpujarras, Motril, Granada y casi todos los pueblso de la costa mediterránea andaluza. Perrey añade que su duración fue de 55 segundos en Málaga y que las sacudidas llegaron incluso a Madrid y Aranjuez. Por las referencias históricas que tenemos de los efectos su intensidad pudo ser de VII-VIII en la escala EMS, si bien su magnitud y epicentro exactos se desconocen debido a que corresponden a la época pre-instrumental de la sismología, es decir, la época en la que no existían los sismógrafos. Unas tres horas después, a las 21:03, se produjo una réplica de importancia que alcanzó la intensidad VI, seguida de una cadena de réplicas sentidas con menor intensidad a lo largo del día 14 y hasta el amanecer del día 15 de ese mes de enero. En esos dos días se sintieron 11 réplicas, lo que nos permite sospechar que las réplicas menores no sentidas debieron ser muchas más, incluso tantas como las que se han producido recientemente en la serie sísmica de 2016

Días después, el 21 de enero de 1804, volvió a registrarse una nueva réplica ―o quizá un nuevo terremoto en la misma zona epicentral― sentida con intensidad VII, es decir, con un grado más de intensidad que el que dio origen a la serie sísmica de este año 2016. El terremoto fue sentido en Granada, Almería, Málaga, Dalías, Roquetas de Mar y parte de Murcia. En Dalías murieron 162 personas, lo que permite interpretar su magnitud y proximidad. En febrero hubo otras 4 réplicas los días 6, 16, 17 y 18, encadenando una nueva secuencia entre los días 16 y 18 con intensidades IV a V que muestran de nuevo el convulso mecanismo de ruptura del complejo entramado de fallas del área de Alborán. Tres meses después del terremoto principal se siguieron produciendo en la misma zona terremotos de una magnitud significativa.

El 7 de abril de 1804 se abrió por fin un parón sísmico que duró hasta el 8 de agosto de ese año en que volvió a producirse un nuevo terremoto en la misma zona con intensidad IV. El 20 de agosto siguiente se sintió otro más en Málaga y empieza a gestarse el gran terremoto de Dalías. Este último parece que tuvo dos precursores los días 23 y 24 de agosto, con intensidades VI y V respectivamente; pero de pronto, el día 25 a las 08:25 de la mañana, tuvo lugar el fortísimo terremoto que destruyó Dalías con intensidad VIII-IX y 48 réplicas todas ellas sentidas entre los días 25 de agosto y 31 de diciembre, concentradas en su inmensa mayoría entre los últimos días de agosto y septiembre.

Terremoto de Dalías
Área macrosísmica del terremoto del 25 de agosto de 1804 en Dalías

Después de este breve repaso histórico cabe afirmar por tanto que lo que está sucediendo estos días en las fallas de Alborán no es un hecho excepcional sino que forma parte del comportamiento natural de su estructura geológica. Si se repite el esquema de 1804, y todo apunta a que así será, lo más probable es que esta cadena de terremotos continúe produciéndose durante algún tiempo con magnitudes pequeñas con algún que otro sobresalto como el de ayer 22 de febrero hasta que la corteza terrestre recupere su definitivo equilibrio en esta zona de interplaca. Por último, es imposible saber si en un futuro próximo se producirá otro terremoto de mayor magnitud en cualquier otro punto del Mediterráneo Occidental como ocurrió en Dalías el 25 de agosto de 1804, pero si así fuera debemos asumir que forma parte de un entorno natural con el que debemos aprender a convivir y ante cuyos riesgos debemos estar preparados.

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